martes, 5 de agosto de 2014

Documentos de la Red de Alerta Petrolera Orinoco Oilwatch - Venezuela (2004)

El conflicto petrolero venezolano y sus implicaciones ambientales


15/01/04
Por Red Alerta Petrolera Orinoco Oilwatch
Ecoportal

La protección de la vida misma debe estar ante todo. Por ello es que no podemos aprobar que en nombre del paro, se haya dejado fondeado en medio del Lago de Maracaibo un buque cargado de 35 millones de litros de gasolina- un hecho que por si solo ya constituye un serio riesgo ambiental.

Mega crisis de la petro-dependencia e imperativo para un mundo post petrolero
La Red Alerta Petrolera (Orinoco Oilwatch), con sus más de 40 agrupaciones e individualidades integrantes, sus varios años de trayectoria y su carácter independiente, es como colectivo, una organización pionera con una gran experiencia en el tema ambiental-petrolero en Venezuela que le ha valido un reconocimiento nacional e internacional.

A través de planteamientos colectivos o de sus miembros individuales, desde 1996 la Red Alerta Petrolera (RAP) ha desplegado una constante labor desde centros de estudios y en el campo de las operaciones de la industria petrolera, a fin de realizar investigaciones y producir informes y recomendaciones sobre el tema ambiental petrolero. En tal tarea, la Red se ha beneficiado de su estrecho contacto con otras organizaciones similares en otros países del mundo, miembros de la Red de Resistencia a la Actividad Petrolera en los Trópicos (Oilwatch Internacional), a los fines del intercambio de valiosa información sobre una problemática mayormente común.

En toda esta labor, el mensaje ante todos los distintos gobiernos siempre ha sido el mismo: Exigir a la industria petrolera una mayor responsabilidad ambiental y social en sus operaciones, alertar sobre planes de explotación de hidrocarburos particularmente riesgosos y abogar por un nuevo modelo energético mas cónsono con el ambiente y el bienestar humano, en el contexto de un modelo económico diversificado, sano y sustentable.

Luego de ponderar cuidadosamente los sucesos del actual conflicto petrolero venezolano, así como la información de nuestros diversos afiliados, la Secretaria de la Red Alerta Petrolera (Orinoco Oilwatch) ha considerado su deber fijar posición ante el conflicto con miras a aportar al esclarecimiento de la situación. Tal tarea no ha estado carente de aspectos retadores pues la verdad frecuentemente es víctima en situaciones de polarización como las que esta viviendo nuestro país; por lo cual es deber de todo observador objetivo a los mas altos intereses tratar de superar toda parcialidad o distorsión informativa que pueda resultar de tal situación, a fin de poder actuar con la mayor confiabilidad y utilidad para el bien colectivo.

En base a todo lo anterior, expresamos a la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:

1.- Es evidente que el conflicto petrolero que estamos viviendo ha aumentado los riesgos ambientales de la operación de los hidrocarburos en nuestro país. El solo desguarnecimiento de las instalaciones petroleras por parte de los trabajadores declarados en paro, así como la insuficiencia del personal que ha pretendido mantener la industria petrolera a flote ya han sido razones suficientes para ocasionar la situación de mayor riesgo. A lo anterior se han sumado denuncias sobre daños, deliberados o involuntarios, en la infraestructura informática, física y financiera de las operaciones e incluso algunos actos de violencia en los campos petroleros. Ante todo lo anterior, lo sensato para todos los factores corresponsables es reconocer el potencial de mayor riesgo y extremar las precauciones para evitar daños o algún desastre ambiental de proporciones mayores o de graves consecuencias para las poblaciones circundantes.

2.- Mucho se ha hablado de la agudización de accidentes con el conflicto actual en relación a la experiencia pasada, especialmente en la zona del Lago de Maracaibo, algo muy lamentable por las secuelas del mismo; contingencias estas que deben ser resueltas pronta y eficazmente. Por otro lado la comparación exacta con el pasado se dificulta por el velo de protección que tradicionalmente ha tenido este tipo de información por parte de la Industria Petrolera. La cifra dada por el presidente de PDVSA durante el actual conflicto sobre un numero de 50 derrames en el Lago de Maracaibo al mes como promedio en años anteriores recientes (algo ya de por si alarmante) era antes desconocida, ya que la costumbre de la Industria era mantener este tipo de información fuera del alcance público, por razones de su conveniencia. Un esfuerzo independiente para llenar los vacíos de información ha sido hecho en materiales como el capitulo ambiental del Informe de Derechos Humanos en Venezuela de PROVEA de sus últimos 4 años con el aporte de la Secretaria de la Red Alerta Petrolera. De lo que si estamos seguros es de los en todo caso lamentables saldos históricos básicos.

3.- La protección de la vida misma debe estar ante todo. Por ello es que no podemos aprobar que en nombre del paro, se haya dejado fondeado en medio del Lago de Maracaibo un buque cargado de 35 millones de litros de gasolina- un hecho que por si solo ya constituye un serio riesgo ambiental; como no podemos aprobar que se intente reiniciar el trabajo de una refinería contigua a un centro poblado sin tener garantías suficientes de la seguridad de dicha operación; o aprobar que se haya privado a millones de personas masivamente de un suministro de combustible vital para el aseguramiento de muchas de sus necesidades básicas (incluso con algunas consecuencias ambientales también, como ha sido el caso de miles de familias en el interior del país que ante la apremiante carencia del gas domestico para la cocina han requerido la utilización de bosques para proveerse de leña.)

4.- Como activistas plenamente fieles a la causa ambiental y a la protección de la vida y la dignidad humana, no podemos avalar ninguna acción, venga de quien venga, que cause gran sufrimiento a la población o al medio ambiente. Tal como lo reconocen todas las tradiciones espirituales: "el fin no justifica los medios", los medios tiene que estar en consonancia con el fin.

5. - No se puede examinar el actual conflicto petrolero independientemente de lo que ha sido la historia anterior del petróleo. Celebramos que el conflicto haya puesto sobre el tapete una discusión pública sobre la industria petrolera como nunca había existido en nuestro país, bien por desinformación, desinterés o encubrimiento. Y celebramos inclusive que individualidades, organizaciones de la sociedad civil, incluso del mundo ambiental, así como medios de comunicación, que hasta ahora habían estado ausentes del tema ambiental-petrolero se hayan ahora sumado a él, tema que hasta ahora había sido el reducto de unos pocos heroicos compatriotas. En todo lo anterior, lo que ha pasado en Venezuela tiene un carácter notable, incluso a nivel mundial, y debe ser materia de estudio obligado para todos los interesados en el tema petrolero y energético.

Pero es preciso que se llegue al fondo de las cosas. La Industria petrolera en Venezuela y en todo el mundo ha sido siempre lesiva al medio ambiente en todas sus operaciones, incluyendo la exploración, extracción, transporte, almacenamiento y el procesamiento y utilización de sus derivados. Sus estándares de protección ambiental y protección de poblaciones afectadas tradicionalmente han dejado mucho que desear, empezando por un sistemático soslayamiento o renuencia de la industria a reconocer sus responsabilidades. En tal sentido, lo anterior ha ocurrido en Venezuela tanto bajo el dominio de las empresas trasnacionales ( de 1920 a 1976) como bajo el dominio de la industria nacionalizada es decir PDVSA ( de 1976 en adelante) - a pesar de que reconocemos los esfuerzos de ésta en los últimos años de mejorar un pobre record ambiental.

Como consecuencia de lo anterior, es bueno recordar que en el caso de Venezuela ha habido históricamente miles de derrames petroleros en el Lago de Maracaibo, epicentro connotado del actual conflicto. En tal sentido cabe citar reventones como el "Barrosos nº 2", en 1922, que vertió 900.000 barriles de petróleo al medio ambiente (ó 4 veces lo del buque Exxon Valdez, en Alaska y 3 veces lo del buque Prestige frente a España); el del buque Nissos Amorgos, en 1997, que derramó 27.000 barriles en el Golfo de Venezuela, vinculado al Lago; así como incontables derrames mas de los 5.000 pozos y alrededor de 20.000 km2 de tuberías que perforan sus aguas -muchos de ellos hoy un inherente riesgo ambiental por su decrepitud luego de décadas de uso o abandono. En el Lago de Maracaibo se ha cometido uno de los crímenes ambientales mayores del mundo, como consecuencia de casi un siglo de explotación petrolera acumulada.

Recordar, además, que en todo el país existen decenas de miles de fosas de desechos tóxicos- productos inherentes de la explotación petrolera, aun desatendidas (sin tratamiento), como parte de una deuda ecológica del petróleo que, como consecuencia de toda la explotación petrolera y de las refinerías y complejos petroquímicos existentes en el país, ha contaminado aguas de superficie y subterráneas, ha destruido bosques y suelos, y ha contaminado el aire; sembrándose las bases para la peor pobreza: la que se produce cuando se acaba con la Madre Naturaleza que es sustento de la vida. Recordar así mismo que valiosas culturas agrarias e indígenas han sido sacrificadas en el altar de la industria petrolera.

Todo lo anterior, en aras de abastecer al mundo del petróleo venezolano, y además, en medio de un mundo donde las "guerras por el petróleo" no han sido infrecuentes y aun hoy persisten en el horizonte.

6.- En adición a su aun no redimida gran factura ambiental y social, y la pobreza física y espiritual que ello ha generado, luego de casi 100 años de funcionamiento de la industria petrolera en Venezuela también ha quedado claro la persistente dependencia, vulnerabilidad, y concentración de poder político y económico que ésta ha significado. Todo lo anterior en detrimento de un país más independiente, menos vulnerable, y más auténticamente democrático. Y a pesar de todas las pasadas consignas y políticas de "sembrar el petróleo" (la diversificación económica), reducir la vulnerabilidad del país ante la dependencia petrolera, y mantener a la industria subordinada a los mas altos interés de la Nación. Esta experiencia se ha repetido en la mayoría de los países monoproductores de petróleo lo que hace pensar que tales consecuencias han sido inherentes a la naturaleza del paradigma petrolero mismo, más allá de la "mala o buena administración" de los ingresos aportados por el petróleo -como han alegado los promotores de la perpetuación del modelo petrolero. Puesto que el problema ha estado en la industria misma, es la industria la que tiene que cambiar para adaptarse a las necesidades del bienestar humano, y no al revés.

7.- A pesar de todas sus miserias, el conflicto petrolero le ha servido a Venezuela para algunos aprendizajes importantes. Como ya se ha dicho antes, ha precipitado un debate público sobre la industria petrolera y sus aspectos políticos, ambientales, y sociales sin precedentes en la historia del país y quizás a nivel mundial. Ha obligado a los venezolanos, el pueblo mas gastivo de energía y mas dependiente del automóvil en América Latina, a apreciar mas el valor de la energía, del trasporte publico y alternativo y de la seguridad energética. Tales aprendizajes pueden ser aprovechados para un país mejor, luego de que se supere el conflicto, lo que esperamos sea logrado en paz, justicia, y reconciliación nacional.

Por ahora nuestro basamento económico temporal es el petróleo, requerimos aun de su aporte, y en especial luego del actual gran desquiciamiento, para no quedar sumergidos en la miseria. Pero es urgente revisar el modelo de desarrollo petrolero, hemos visto la gran fragilidad que conlleva la dependencia de una sola mercancía, de una sola mega empresa, o aun de unas pocas empresas trasnacionales. La alternativa es encontrar una diversidad económica, como la de la Naturaleza, y que se respete la socio diversidad, la biodiversidad, la vida de las comunidades indígenas, campesinas, pesqueras y a la Naturaleza misma.

8.- Una vez resuelto el conflicto, es indudable que PDVSA, la industria petrolera nacional, nunca volverá a ser la misma. Para nosotros esa nueva PDVSA debe estar deslastrada del empeño obcecado en seguir a ultranza en el obsoleto modelo petrolero, cuyas vulnerabilidades y costos ambientales, sociales y políticos se han hechos obvios para el país. En tal sentido sería imperativo que el país se trace un escenario de no más de 30 años para superar su inaceptable petro-dependencia y petro-vulnerabilidad, y lograr una economía diversificada y post petrolera de carácter sustentable.

Para lo cual ¿por que no dejar cerrados entonces, de una vez para siempre, algunos de los grifos petroleros obligados a cesar por el conflicto? ¿O tal como tantas veces lo hemos solicitado, dejar libre de explotación de hidrocarburos el frágil ecosistema de la zona del Golfo de Paria y el Delta del Orinoco, valioso reservorio de recursos bióticos y con una función ecológica vital para Venezuela y todo el Caribe Oriental; análogamente a la declaración de Costa Rica de librar a sus costas de la explotación de petróleo, por razones del mas alto interés nacional? Así como Venezuela se vio obligada a invocar "razones de fuerza mayor" a raíz del Conflicto para excusar la interrupción de suministros petroleros a clientes extranjeros, en la protección de su integridad natural también deberían invocarse "razones de fuerza mayor" para no seguir con una "cultura petrolera" en riña con tan altos intereses. Con todo ello, Venezuela daría un gran ejemplo al mundo.

Instamos a la Comunidad Internacional a que apoye nuestro país para que no se le siga presionando al sacrificio de su integridad en aras de seguir satisfaciendo el voraz e insaciable consumo petrolero del Norte. Y a los compatriotas a quienes auténticamente les duele el país a luchar para hacer esto posible. El éxito de Venezuela en ese empeño seria un éxito para el mundo responsable. La consigna para la nueva Venezuela debería ser:

"Venezuela una economía diversificada y post petrolera de carácter sustentable en menos de 30 años".

Las capacidades gerenciales y técnicas de la nueva PDVSA, con el concurso internacional apropiado que hiciera falta, estarían al servicio de tan magna meta, que incluiría un nuevo paradigma poli-energético, basado en las energías renovables clásicas a pequeña escala y ecológicamente sustentables (como la solar, viento, agua, y formas ecológicamente apropiadas de la biomasa - todas tan abundantes en nuestro país que podrían suministrar, en forma local, energía equivalente a varias veces su normal producción petrolera, así como renovables de avanzada como la energía del hidrogeno -obtenido a partir de fuentes limpias (combustible que para muchos, sera pronto el sustituto del petróleo como combustible universal principal).

Las nuevas fuentes de energía, además de renovables y mas limpias, tienen como conveniencia un carácter mas descentralizado y una menor creación de vulnerabilidad y dependencia; todo lo cual tiende a evitar las indeseables concentraciones de poder económico, político y tecnocratico, anti-democráticas que han caracterizado con demasiada frecuencia al paradigma del petróleo.

9.- Instamos a la opinión pública nacional e internacional, a las autoridades, a los funcionarios concientes de PDVSA, a los medios de comunicación, actuando con el mas alto sentido auténticamente patriótico - porque patria es "comunidad humana mas territorio natural preservados", a no dejar pasar la oportunidad que nos brinda la actual crisis para repensar a la industria petrolera en función de un nuevo modelo energético al servicio de la Venezuela postpetrolera que han anhelado antes venezolanos insignes y visionarios, para un país y mundo mejor.

El Hoy ha dependido de lo que hicimos Ayer y el Mañana depende de lo que hagamos Hoy. Pues, tal como dijo el Jefe Indio Seattle en su inmortal proclama: " Todo lo que le ocurra a la Tierra le ocurrirá a los hijos de la Tierra. El hombre no tejió la trama de la vida, el es solo un hilo de ella. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo"

En el mes de agosto de 1996, la organización ambientalista AMIGRANSA- Sociedad de Amigos en defensa de la Gran Sabana, promueve la creación en Venezuela de la RED ALERTA PETROLERA (Orinoco-Oilwatch), filial venezolana de OILWATCH, organización internacional de "Resistencia a la explotación petrolera en los trópicos y vigilancia de los impactos ambientales y sociales de dicha actividad" , nacida en Quito, Ecuador, donde se encuentra la Secretaria Internacional de Oilwatch. En la RED ALERTA PETROLERA, hemos considerado prioritario por su urgencia y su gravedad, solicitar una MORATORIA a la actividad petrolera en áreas de alta fragilidad ambiental y social; realizar el estudio de la problemática de la zona Delta del Orinoco/ Golfo de Paria en el extremo oriente del país, en la desembocadura del Río Orinoco, hábitat de la étnia indígena Warao; las secuelas de la explotación de petróleo, carbón y gas en el Edo. Zulia, el resultado de las 'asociaciones estratégicas' en la faja petrolífera del Orinoco y la deuda ecológica. Sus voceros forman parte de grupos ecologistas, de pueblos indígenas, instituciones académicas y de investigación, grupos defensores de los derechos humanos, grupos de pescadores y de otras poblaciones locales afectadas por los impactos de mega-proyectos petroleros, gasiferos y petroquímicos.

Miembros de la RED ALERTA PETROLERA (ORINOCO OILWATCH)
Sociedad de Amigos en Defensa de la Gran Sabana, AMIGRANSA, Grupo de Estudio Mujer y Ambiente GEMA, Sociedad Naturista de Venezuela, Fundamat, Representantes de Comunidades Indígenas, Red de Mujeres Indígenas WARAO, Federación de Juntas Ambientales FORJA MOSIN , Grupo Ecológico de Bolívar GREBO, Jardín Botánico de Tucupita, , ECO XXI, Vicaria Derecho y Justicia, Fundación Casa del Trabajador de Sucre, Sociedad Conservacionista de Sucre, Comité de Solidaridad con EL HORNITO , Frente en Defensa de la Sierra de Perija, Frente Ecologista del Zulia, Cinemovil Wuayra y otras personalidades relevantes del área del petróleo, antropología, biología, derecho, agricultura y pesca.

                
*Red Alerta Petrolera (Orinoco Oilwatch)
Secretaria
Caracas, 21 de enero de 2003

Secretaria e-mail: amigransa_oilwatch@yahoo.comamigrans@internet.ve

Documentos de la Red de Alerta Petrolera Orinoco Oilwatch - Venezuela (2005)

El Plan Estratégico de la Nueva PDVSA: Un nuevo salto al abismo! (2005)


Red Alerta Petrolera-Orinoco Oilwatch
Rebelión

La vieja gran Apertura
El actual presidente de la República Hugo Chávez Frías como candidato presidencial en 1998 montó en gran parte su campaña a la primera magistratura en una crítica a la llamada “Apertura Petrolera” del Presidente Rafael Caldera. Por entreguista al Extranjero, por violatoria de la soberanía nacional, por sus graves amenazas o daños al patrimonio ambiental nacional y de muchas poblaciones afectadas directamente por los planes de dicha Apertura, por haber sido decidida en forma “cupular” inconsulta. El entonces candidato Chávez se alimentó a su vez de la lucha de un conjunto de grupos sociales, ecológicos, académicos y políticos que, en, forma denodada y heroica, habían venido denunciando dicha Apertura y oponiéndose a ella desde hacía tiempo. Entre ellos, la Red Alerta Petrolera, que se ha ganado reconocimiento nacional e internacional. La Apertura Petrolera del Gobierno de Caldera pretendía convertir a Venezuela en “la nueva Arabia Saudita del planeta”, elevando la producción a niveles descomunales y garantizándole suministros al mundo, llenando el país de empresas extranjeras, e hipotecando su futuro y autodeterminación.

La faraónica nueva Apertura
En base a los recién anunciados planes petroleros y gasiferos del actual gobierno, es irónico observar cuan parecida a la denunciada Apertura de la IV Republica se ha vuelto la política actual. Se anuncia con Bombos y Platillos que Venezuela posee “las reservas de petróleo mas grandes del planeta, incluso mayores que las de Arabia Saudita”. Se ponen las mismas “a disposición de todo el mundo”. Se anuncia una nueva “invasión” de empresas extranjeras; desde la norteamericana Chevron Texaco (destacada con gran alarde y orgullo en la propaganda oficial, a pesar de sus estrechos lazos con el gobierno de Bush y el juicio que tiene pendiente por los desmanes ambientales en la Amazonia Ecuatoriana) hasta la China Nacional Petroleum Corporation (también muy cuestionada en materia ambiental); así como la constitución de Petrosur, Petrocaribe y Petroandina, las cuales bajo el financiamiento de PDVSA pretenden esparcir el modelo de explotación petrolera en todo el Continente. Se anuncia la duplicación petrolera para el año 2012, hasta unos seis millones de barriles al día; y la duplicación de la capacidad de refinación. Convertir al país en una potencia gasífera. Ofertar 500 mil kilómetros cuadrados de la plataforma marina venezolana a la explotación de petróleo y gas como nueva frontera de explotación. Esta extensión a añadirse a los 570 mil kilómetros cuadrados de tierra firme declarados aptos para la actividad de los hidrocarburos. Sobre estos últimos el Jefe de Estado ha declarado al anunciar el Plan, el pasado 19 de agosto, su intención firme de marchar hasta los confines del territorio:

las refinerías, los terminales, las instalaciones petroleras, los gasoductos, etc., están en un 99% ubicados en el norte del país y tenemos grandes extensiones de territorio bueno, donde no hay ni una refinería, ni un oleoducto, ni un gasoducto, ni una instalación energética petrolera. Vamonos Venezuela Adentro”.


En este contexto se anuncia la construcción de una gigantesca refinería en las márgenes del río Orinoco, en Cabruta, en pleno centro geográfico del país, a generar un voluminoso tráfico de transporte petrolero por dicho río. La misma mentalidad de conquista desarrollista, reminiscencia de la “Conquista del Sur” del Gobierno de Caldera, se proyecta para justificar los designios presidenciales de explotación del espacio marino al hablar el Jefe de Estado que ellos permitirán ejercer “soberanía” en “la fachada atlántica que se encuentra totalmente abandonada” (!) –ignorando, en típico estilo desarrollista que en la Naturaleza nada esta nunca ocioso o abandonado sino que esta cumpliendo múltiples y valiosas funciones de equilibrio o regulación biótica. Se anuncia asimismo grandes planes de desarrollo para la, ecológicamente y socialmente – por ser sede de pueblos indígenas y pesqueros ancestrales- ultra frágil zona del Delta del Orinoco y Golfo de Paria, incluyendo un gigantesco complejo gasífero-petrolero-petroquímico en Guiria, estado Sucre. Se anuncian hasta Convenios de abastecimientos con países tan remotos como China e India. Para satisfacer todo el mercado planetario, se adquirirá una nueva flota de tanqueros que recorrerá nuestras costas y los mares dejando “su rastro de petróleo” y aumentando el riesgo de desastres petroleros marinos. Se anuncia un gran gasoducto que atravesaría Venezuela y Colombia para surtir el mercado del Pacifico, Centroamérica y Estados Unidos. Y pare usted de contar!...En un pasmoso parecido con la consigna del Gobierno de Caldera de que “el cielo era el limite”, para marcar la desmesura y ambición de sus respectivos planes. 


Las contradicciones 

Todo lo anterior al tiempo que se designa a la nueva gran “Apertura Quinta Republicana” como inspirada en las enseñanzas de Arturo Uslar Pietri y Juan Pablo Pérez Alfonso, quienes en verdad fueron grandes críticos del derroche y la dependencia petrolera. Al tiempo que el discurso oficial expresa preocupación por el alarmante calentamiento del planeta, la ampliada ola de huracanes producto de éste que asola a países como Cuba y aun a nuestras propias costas; la “perversa” omisión del Gobierno de Bush de negarse a firmar el Protocolo de Kyoto; males o problemas todos estos directamente relacionados con la explotación de hidrocarburos que el Gobierno Nacional impulsa con tanta dedicación. 
Al tiempo que se critica “el imperialismo del ALCA” por no consultar a los pueblos del Continente - la misma omisión en la que incurre el Plan Estratégico de PDVSA.


Al tiempo que no se hace ninguna referencia en el nuevo mega plan inversionista de 56.000 millones de dólares del saneamiento de la gran Deuda Ambiental de la industria petrolera para con la Nación; que incluye, entre otros aspectos, la devastación de la Cuenca del Lago de Maracaibo (donde se siguen dando permisos de explotación hoy) así como las miles de fosas llenas de desechos tóxicos, desatendidas a lo largo y ancho de todo el país, así como la contaminación de acuíferos subterráneos. Y el riesgo al medio ambiente que comportarán las nuevas explotaciones en el Delta del Orinoco-Golfo de Paria (desconociendo la oposición de los indígenas Warao y pescadores; el carácter altamente dinámico de dichas aguas; el alto riesgo tectónico de la zona, el mayor del país y vinculado incluso a la posibilidad de un gran riesgo de erupción volcánica en la región que ciertamente devastaría costas y la infraestructura petrolera en tierra y mar con el consiguiente desastre en derrames; y desconociendo el gran valor biótico alternativo de la zona.); así como el riesgo ambiental de la también nueva explotación de los 500 mil kilómetros cuadrados de la plataforma marina que ahora también se quiere realizar, (incluyendo toda la resultante generación de desechos contaminante en alta mar), y el riesgo de la explotación en nuestra vital cuenca del río Orinoco aguas arriba. 

Al tiempo que no se hace en la mencionada faraónica nueva apertura ninguna referencia al desarrollo de las nuevas fuentes alternas de energía, renovables y ecológicas (como las del sol, viento, agua, biomasa e hidrógeno), en las cuales nuestro país tiene abundantes posibilidades de producción, y las cuales son las que pueden salvar al mundo de la gran debacle ambiental en que lo ha sumido la industria de los hidrocarburos. 

Para añadir a todo lo anterior la mencionada política se presenta con el ropaje hechizante y confundidor del discurso oficial. Se bautiza al nuevo Plan Inversionista con la consigna “Siembra Petrolera”, en flagrante torcedura de la misma consigna de diversificación económica, a fin de alejarnos del petróleo, que acuñara Uslar Pietri. Al igual que se rebautizan viejas áreas de explotación o se bautizan nuevos planes con sagrados términos de la historia independentista patria, tales como los de las batallas de Boyacá, Junín, Carabobo, y de los próceres Mariscal de Ayacucho José Antonio Sucre y, Rafael Urdaneta. Cuando, en verdad, tales inconsultos compromisos con toda clase de factores extranjeros, por decenas de años, lo que hacen es comprometer la autodeterminación e independencia económica -y por ende política – así como territorial de la Nación. Dejándonos atados al cumplimiento de todos esos compromisos so pena de demandas internacionales judiciales o cual atractivo botín de la ambición invasora de cualquier poder extranjero – no olvidemos el gran factor de discordia y guerra que ha sido el petróleo en el mundo. 


El Salto al abismo 

El pretender colocar cerca de un millón setenta mil kilómetros cuadrados, prácticamente todo el país !...en el altar de sacrificio de la voraz y suicida industria de los hidrocarburos mundial, solo traería a la Nación más desolación ambiental, mas dependencia, mas vulnerabilidad, mas concentración de poder, mas desigualdad social, mas corrupción. 

Por mas que se pretenda revestir lo anterior con políticas de distribución asistencial de los petrodólares o con consignas como las de que “Ahora Venezuela es de Todos”. En verdad, un cascarón es lo que puede terminar siendo de todos: la suerte que le ha esperado a todas las sociedades mineras luego de que se haya agotado el recurso y se hayan corrompido ellas con su explotación. Como dijera el maestro de Simón Bolívar, Simón Rodríguez, especialmente recordado en la reciente conmemoración de los 200 años del juramento de Bolívar en el Monte Sacro de Roma ante el mismo Rodríguez: Y como también nos dejara dicho el Dr. Uslar Pietri, en su discurso de conmemoración del sesquicentenario de la muerte del Libertador (en 1980): “Un torrente ciego de riquezas se ha desbordado sobre nuestra tierra riqueza incontrolable, no producida por nuestro esfuerzo, no dirigida por nuestra voluntad, la ola del petróleo nos aleja y nos aliena de Bolívar…. A las puertas de la Soberanía Nacional está el Libertador. No lo hagamos esperar! 


De un recurso producido a costa de tantos males o bemoles, no puede surgir ninguna prosperidad de bienes sustentables o éticamente aceptables. Deploramos que la casi totalidad del país político nacional, empresarial y mediático ha permanecido silente, cómplice, o ávida pretendiente de beneficios de los mencionados planes. Aún aquellos que han dicho militar en la oposición política o defender mejores intereses patrios. 

El imperativo de una rectificación 

Por todo lo anterior la Red Alerta Petrolera-Orinoco Oilwatch, consecuente con su oposición de muchos años al paradigma hegemónico de los hidrocarburos, depredador corruptor y generador de dependencia, eleva su voz de denuncia y alerta ante los planes de la nueva Apertura petrogasífera - del actual gobierno. Exige un verdadero debate y consulta nacional sobre dichos planes. Reitera la necesidad de una inmediata moratoria a la explotación de hidrocarburos en zonas ambiental y socialmente ultra vulnerables. Reitera la exigencia de un Proyecto de Estado comprometido resuelta y sinceramente con la transición hacia una Venezuela Postpetrolera, tal como en verdad lo quisieron Uslar Pietri y Pérez Alfonso y como nuestra Red lo ha venido solicitando. Por el bien de los mas altos intereses del país y del mundo. Por la sensatez y coherencia elemental. Por la salvaguarda de la Patria de enceguecidas ambiciones externas e internas. 

Rectificar antes de que sea demasiado tarde, es un imperativo. 


Caracas, 24 de agosto de 2005 


La Red Alerta Petrolera-Orinoco Oilwatch, esta conformada por un colectivo de organizaciones ambientalistas y sociales, representantes de comunidades indígenas y personalidades relevantes en el área del petróleo, la antropología, el derecho, economía, ingeniería, ecología, y otras disciplinas, quienes desde 1997 nos hemos propuesto como objetivo principal investigar y monitorear los efectos socio-ambientales de la actividad petrolera en Venezuela. 



Red Alerta Petrolera (Orinoco Oilwatch) 


Sociedad de amigos en defensa de la Gran Sabana. AMIGRANSA. 
Frente en Defensa de la Sierra de Perijá. 
Sociedad Hommo et Natura. 
Asociación Civil Ecológica y Social Chunikai 
Fundación Nuevo Sur 
Periodico El Libertario 
Asociación de vigilantes del ambiente. 
Frontera Gran Sabana. AVVA 
Centro Social Libertario 
Centro Documentación Emilio Tesoro 
Nicla Camerin

lunes, 21 de julio de 2014

La caída de las exportaciones agrarias en un 95% (1998-2012)

La caída de las exportaciones agrarias en un 95% (1998-2012), propuesta socialista: CENAGRO


Nadesda Muñoz
ALEM-CIFO

El gobierno pasó de sostener que no iba a devaluar a defender el dólar oficial a 8 pesos como el de “convergencia”. Este papelón es superado por su idea de que la Argentina está exenta de la crisis mundial gracias a sus políticas anti-cíclicas. La oposición patronal no se queda atrás en su incapacidad explicativa.
Juan Kornblith


Ideólogos de la teoría económica convencional suelen promover “curas” milagrosas, como la implementación de maxidevaluaciones, en medio de una inflación del 56,2%, centrarse en la “industrialización por sustitución de importaciones” para convertir el país en uno competitivo, con una moneda sobrevaluada, una tasa de cambio que hace inalcanzables los medios de vida y empobrece cada vez más la clase obrera. Estos son algunos mecanismos solución que procuran cubrir, en parte, los problemas de abastecimiento interno, en este caso, el de las mercancías agrarias.


miércoles, 16 de julio de 2014

Deuda Pública Nacional ¿Suspensión de pagos o más endeudamiento en Venezuela?





Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO_ALEM)

“La acumulación de capital en forma de la Deuda pública no significa, (…), otra cosa que la acumulación de una clase de acreedores del Estado autorizados a percibir ciertas sumas sobre la masa de los impuestos públicos.”i Carlos Marx

Se hace necesario diferenciar entre la deuda acumulada y las nuevas deudas que se contraen; la deuda acumulada si alcanza montos excesivos dificulta la actividad económica, pues su servicio distrae ingentes recursos que pudieran usarse para fines más productivos como la industrialización del país. Asimismo un alto endeudamiento acumulado dificulta y hace más caro o imposibilita el acceso a nuevos créditos que necesite la economía en un determinado periodo. Peor aún es cuando la deuda acumulada es de tal magnitud que la nueva que se contrae solo puede servir para pagar la vieja.

A medida que crece la deuda pública externa o interna de un país con escasa potencia productiva, o lo que es lo mismo con escasa producción industrial como lo es Venezuela, es inevitable una devaluación o un incremento bien sea directo o indirecto de los impuestos (que terminan castigando severamente al salario real y no al capital), para compensar el déficit fiscal producto de los desbarajustes macroeconómicos de una política económica anti-científica y ruinosa. Venezuela tiene las reservas de petrolero (probadas y certificadas) más grande del mundo aunado a cuantiosos ingresos en divisas gracias a la renta petrolera. Aún así el Estado prefiere endeudarse por sí mismo en el exterior, convirtiendo luego esta deuda en gasto público para mantener sobre todo en lo que se refiere al gasto social, que es el que sustenta el apoyo popular del gobierno. Con lo que crea al interior del ámbito local capacidad de compra adicional, destinada a realizar la plusvalía de los pequeños capitales privados en fracciones que no permiten una acumulación ampliada del capital y representan un doloroso retroceso económico en el país.

“El futuro de Venezuela no es el petróleo, pero sin petróleo Venezuela no tiene futuro”ii

En Venezuela el petróleo sigue marcando la pauta, más del 90% de las exportaciones venezolanas son gracias al petróleo y sus derivados. Si el presupuesto fiscal anual del Estado venezolano se fija alrededor de los US$ 60 dólares el barril de petróleo, es decir, muy por debajo del precio referencial del mercado internacional, que se ubica alrededor de los US$ 100 dólares ¿Cómo se explica que el Estado se endeude desmedidamente? Debería pasar todo lo contrario, al Estado le sobrarían dólares de EE.UU para seguir financiándose (40% más de los presupuestado por barril de petróleo) sin recurrir al endeudamiento externo o interno y lo ruinoso que este representa, ni recurriría a la devaluación de la moneda, ni a la emisión de billetes ni mucho menos al incremento del IVA.

Sin embargo, pasa todo lo contrario, con un barril de petróleo oscilando entre los US$ 90 y 100 dólares vemos que los ingresos petroleros se tornan cada vez más insuficiente, el gobierno acomete devaluaciones fraccionales de la moneda que representan más del 50, 300 y hasta el 600% (Dólar CENCOEX, SICAD I y SICAD II), se endeuda con China, Rusia, Brasil entre otros países, se endeuda localmente con empresas comerciales en moneda nacional que luego buscan la repatriación de sus ganancias en dólares de EE.UU, vemos a menudo a PDVSA vendiendo bonos en moneda extranjera y pagando intereses a los tenedores de los bonos ya emitidos y la recaudación del IVA sigue en ascenso. Y aún así el Estado venezolano no escapa de la crisis económica, o sea, alta inflación, cuantiosas importaciones, fuga de capitales, pago de deuda vieja y de sus intereses y alta sangría en las reservas internacionales. En el gráfico 1, podemos observar que de cada US$ 100 dólares que entran al país por concepto de exportación (95% son exportaciones petroleras) 50 dólares están comprometidos con el pago de la deuda externa en la relación deuda externa sobre las exportaciones totales.
Gráfica 1



Entre 1997 y 1998 las exportaciones petroleras estaban valoradas entre US$ 16,39 y 10,57iii dólares el precio por barril, o sea, representaban el 85% menos de lo que cuesta hoy día un barril de petróleo. Tomando en consideración el precio internacional de referencia de US$ 100 dólaresiv y, aún así la deuda externa sobre las exportaciones totales (petroleras y no petroleras) representaban entre el 90 y 130% de aquellos años, es decir, entre 1997 y 2003 era cuesta arriba pagar deuda externa con exportaciones y menos con un precio por barril de petróleo estando por debajo de los US$ 30 dólares. Las exportaciones no petroleras distaban ligeramente un crecimiento mayor e igual al 17-18% más de lo que es hoy en día 13,9% para el (2012)v en lo que respecta al PIB de manufactura.

Sin embargo, ahora vemos que el crecimiento de las exportaciones petroleras aunadamente a los altos ingresos provenientes de la venta internacional de petróleo ha ayudado a disminuir el peso de la deuda externa sobre las exportaciones en Venezuela para el periodo 2004-2012, en efecto, sí dicha relación ha mejorado ¿Cuál es verdadera razón del endeudamiento del Estado? ¿Acaso los gastos del Estado no son cubiertos aún teniendo un ingreso por exportaciones de petróleo tan alto? La medida más razonable sería la de no endeudarse.

Por otro lado, aunque el servicio de la deuda externa entre las exportaciones totales no ha representado más del 5% en los últimos 5 años (2008-2012). No obstante, es evidente que si descontamos las exportaciones petroleras que representan en los últimos años entre el 90 y 95% de las exportaciones totales del país. El país no contaría con más recursos que no fuera más deuda para pagar deuda vieja, por eso sin el petróleo, no contaríamos con recursos ni siquiera para hacer frente al pago de sus intereses y amortización. Esta es una de las razones por la cual el gobierno se endeuda para hacer frente a altas importaciones (públicas y privadas), pagos de deuda y de servicios de la deuda, expansión fiscal realizando gastos que no generan plusvalor y financiamiento a bajo costo al pequeño capital con tipo de cambio sobrevaluado. ¿Qué pasaría si mañana día bajaran los precios internacionales de los hidrocarburos?

¿Tiene Venezuela la deuda más cara del mundo?vi El Estado se sigue endeudando para darle dólares barato a la burguesía local (nacional y extranjera)

“La forma que toma la apropiación de la renta por el estado nacional para el pago de la deuda externa pública se convierte en una fuente de ganancia extraordinaria para los capitales industriales que operan al interior del ámbito nacional. Ganancia extraordinaria que estos capitales ven a su vez multiplicada en cuanto la remiten al exterior, al haber sido realizada originariamente a un peso sobrevaluado”vii. Juan Iñigo Carrera

En Venezuela la fuente de ganancia extraordinaria es la renta de la tierra minera que permite la realización de un dólar barato para endeudarse y transferir recursos hacia el exterior, pues, buena parte de la deuda adquirida en el exterior es precisamente para permitir la valorización de los capitales pequeños fragmentados que se ven liberados de su misión histórica de valorizarse y acumularse por otras vías distintas a la captación de la renta petrolera. El origen del endeudamiento público externo e interno del Estado venezolano, distan causas por completo impropias al crecimiento del capital industrial (mayoritariamente fragmentado) en el ámbito de la economía nacional (por ejemplo, el Estado contrae deudas para no devaluar inmediatamente, siendo la devaluación innecesaria (la devaluación se hace inevitable si no se toman medidas radicales contra el capital) producto del uso ineficiente del capital y todo para subsanar a las pequeñas empresas imposibilitadas técnicamente para producir a gran escala, empresas comunales que fraccionan el capital concentrado, practicas feudalistas con tufo pre-esclavista como el “trueque”, el conuco, el minifundio, cooperativas, etc.).

Tal como mencioné anteriormente la magnitud de este endeudamiento va a una velocidad que no guarda relación alguna con la capacidad de la economía nacional para generar la riqueza necesaria para el pago de sus intereses y amortización, por tal razón vemos como se pertrecha dicho círculo vicioso que termina siendo muy nocivo y ruinoso para el país.

Para el 2013 la deuda externa total de Venezuela representó apenas el 68% de lo fugado del país. Es sorprendente ver que entre 17 y 18 años (1997-2013) la fuga de capitales haya sobrepasado la totalidad acumulada de la deuda externa del gobierno central en un 348%. Desde 1997 hasta el 2001, la deuda externa era mayor a la fuga de divisas, a partir del 2002 cambia la relación y la fuga de capitales (40.561 MM US$) empieza a sobrepasar la deuda externa total (35.460 MM US$). Miremos el gráfico 2, la evolución de esta dinámica de transferencia de valor hacia el exterior.
Gráfica 2. Analogía entre la deuda externa y la fuga de divisas del país (1997-2013)



Como se puede observar en el gráfico 2, los datos expresan que tanto la deuda externa como el stock de capitales fugados hacia el exterior no han disminuido su ritmo de crecimiento entre el periodo de 1997-2013. Sin embargo, el crecimiento acumulado de la fuga de capitales en ese mismo periodo ha sido de un 883%, mientras que la deuda externa total acumulada del gobierno central (sin incluir Fondo Chino, los pasivos totales de PDVSA y la deuda de PDVSA con el BCV) ha crecido en un 197%. El pago de la deuda externa es una forma de transferir recursos hacia el exterior. Sin embargo, nos referimos a la deuda externa total no al pago de la misma que conjuntamente con la fuga de divisas estriban en más de US$ 219 mil millonesviii de dólares. Desde el año 2003 hasta el 2013 periodo de estricto control de cambio la deuda externa tuvo un crecimiento acumulado del 173%, mientras que la fuga de divisas lo hizo en un 278% en ese mismo periodo. Es decir, el control de cambio que a priori impide la fuga de capitales, ha sido absolutamente vulnerado y sólo ha servido para fugar capital con más ahínco, lo cual la burguesía local no tiene impedimento para fugar divisas.

Por otra parte la estatal petrolera PDVSA acaba de presentar el Balance de la Deuda Financiera Consolidada de la Casa Matriz y sus filiales al 31 de diciembre de 2013, debidamente auditado por Rodríguez Velázquez & Asociados KPMG, con la impresionante cifra de Deuda Financiera Consolidada de 43.384.000.000 dólares estadounidense (ver la Tabla 1).
Tabla 1: Deuda financiera de la casa matriz de PDVSA y otras empresas filiales(2011-2013)



Como se observa en la tabla 1, la variacion del crecimiento acumulado de la deuda financiera consolidada al 31 de diciembre de 2013 representa el 8.3% con respecto al 2012, el 24.3% con respecto al 2011, el 102% con respecto al 2009 (21.419 MM US$) y del 223% con respecto al 2008 (13.418 MM US$). Empero, considerando para un análisis posterior y más detallado sobre la deuda de venezolana, cabe destacar que la deuda de PDVSA es mucho mayor de lo que se imagina y sin considerar la deuda abismal que se tiene con el Banco Central de Venezuela (BCV) que sobrepasa los US$ 70 millardos de dólaresix al tipo de cambio oficial de 6,3 Bs./USD.

Desde hace varios años se viene explicando desde el Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO-ALEM) que la única forma de frenar la sideral hemorragia de divisas hacia el exterior que nos arruina con altos niveles de endeudamiento externos e internos para cubrir fraudulentas importaciones, y mantener sobrevaluado el tipo de cambio con demás gastos improductivos que no generan plusvalía y solo para sostener al pequeño capital, sucesivas devaluaciones de nuestra moneda para mitigar la baja de las reservas internacionales y la generación de escasez e inflación, es crear, una Central Estatal Única de Importaciones (CEUI), aunado de la Estatización total de la Banca (CEUBx) que despoje de la esfera especulativa y falaz, las divisas que la clase capitalista usa para “exportar” y “posesionar” nuestra renta petrolera, en sus cuentas en el extranjeroxi y sin incluir lo que atesora en paraísos fiscales (offshore) de forma encubierta. Según nuestras investigaciones, en esa dinámica de expropiación de capitales que la burguesía aplica a todo el país, deviene la centralidad de los graves problemas económicos que nos aquejan. El mismo Presidente Chávez y ahora Nicolás Maduro denunciaron esta situación y promovió la creación de un organismo similar al que nosotros proponemos.

¡Ni un dólar más para la burguesía! ¡Si hay alternativa!





i Marx, Carlos.: El Capital, Tomo III, Editorial de Ciencias Sociales, La habana, 1973, p. 492.
ii Expresión del Economista venezolano Asdrúbal Baptista.
iii Ver datos de Asdrúbal Baptista en Bases cuantitativas de la economía venezolana 1830-2008.
iv Ver datos de la OPEC, precios anuales.
v Datos del BCV del PIB por clase de actividad económica a precios constante de 1997.
vi Así se intitula un artículo de Manuel Sutherland disponible en: http://m.americaeconomia.com/analisis-opinion/tiene-venezuela-la-deuda-mas-cara-del-mundo.
vii Iñigo Carrera, Juan.: La acumulación de capital en la Argentina, articulo disponible en: el Centro de Investigación como Crítica Práctica (CICP).
viii Desde 1997 hasta el 2013 el neto de la fuga de divisas ha sido en US$ 145.990 MM y el neto de la deuda externa ha sido de US$ 73.243 MM, todos juntos suman más de US$ 219 223 MM, eso sin incluir los US$ 140 mil millones de dólares de los pasivos totales de PDVSA para el 2012 (ver cifras en el Estado Financiero Consolidado de 2012, 2011 y 2010) y la deuda de PDVSA con el BCV que ronda alrededor de los US$ 70 mil millones de dólares.
ix Sube la deuda de PDVSA con el BCV. Disponible en: http://www.notitarde.com/Economia/Sube-la-deuda-de-Pdvsa-con-el-BCV-2157728/2014/05/10/326195
x La Central Estatal Única Bancaria (CEUB), es una propuesta que viene realizando el Centro de Investigación y Formación Obrera, como forma de organizar el crédito bancario a gran escala en aras de potenciar la industrialización aprovechando la economía de escala y el uso científico de la planificación.
xi Para un mejor detalle ver el articulo de Manuel Sutherland y Juan Villegas sobre fuga de capital en: www.alemcifo.org 

Una herencia que perdura. Petróleo, cultura y sociedad en Venezuela - Miguel Tinker Salas


Capítulo VI. La industria petrolera y su proyecto de sociedad

Capítulo VII. Petróleo y política. Una relación que perdura

domingo, 6 de julio de 2014

Argumentos económicos contra el extractivismo



Joan Martínez Alier*
La Jornada

En toda Sudamérica hay enormes exportaciones en volumen (toneladas de petróleo, carbón, mineral de hierro, soya, madera, cobre…) y sin embargo varios países (Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador) no logran apenas pagar sus importaciones. Argentina está entre caer o no en déficit comercial. Colombia, Brasil, Perú, Ecuador ya lo hicieron en 2013 y principios de 2014. Sus exportaciones no pagan sus importaciones. Un ejemplo: Colombia vende al exterior unas cinco veces más toneladas que lo que compra de él, y sin embargo no puede pagar sus importaciones con las exportaciones que, en este caso, son en buena parte de carbón.

Persiste una estructura desfavorable en el comercio exterior, se exportan más toneladas que se importan, y se vende mucho más barato por tonelada que lo que se compra. Y esa gran exportación física no consigue ya pagar las importaciones o lo consigue apenas. Las balanzas comerciales de estos países medidas en dinero están ya en déficit, excepto en Argentina, que tiene todavía con un pequeño superávit.

Un reciente artículo publicado por la Flacso-Ecuador (de Pablo Samaniego, María Cristina Vallejo y yo mismo) con el título Déficits comerciales y déficits físicos en América del Sur llama la atención sobre esos hechos, fruto de una equivocada política extractivista. Nuestro artículo va a contracorriente de los entusiasmos generados por la evolución favorable en los términos de intercambio en los inicios del siglo XXI en América del Sur. Al analizar en detalle tres países andinos (Colombia, Ecuador y Perú) comprobamos que ciertamente existió una mejora en los términos de intercambio, pero que en 2012-2014 toca a su fin.


Da lo mismo que los gobiernos sean nacional-populares o neoliberales. En Brasil y Argentina, al igual que en esos otros países y en Venezuela, las exportaciones son persistentemente mayores que las importaciones (en toneladas). Sin embargo, Brasil ya entró en déficit comercial entre enero y marzo de 2014 de 6.072 millones de dólares, el mayor para un trimestre en 21 años, mientras Argentina ha visto casi desaparecer su superávit comercial entre 2012 y el primer trimestre de 2014. Y eso a pesar que la moneda de ambos países se ha estado devaluando, en un intento por exportar todavía más cantidades y de frenar importaciones.


Existe estructuralmente una relación de intercambio desfavorable que se observa en dos ámbitos: por una parte, se registran persistentes déficits físicos, es decir, se exportan más toneladas de materiales que se importan. Lo llamamos déficit porque se pierden recursos naturales, se agotan los recursos. En años muy recientes esta trayectoria se acompaña en países grandes y chicos por un contraproducente déficit en la balanza comercial monetaria, que compone el segundo ámbito de deterioro estructural en el comercio exterior de estas economías. ¿Por qué contraproducente? Porque en principio conduce a un endeudamiento mayor y a una presión por exportar más y más, causando mayores daños ambientales y más conflictos sociales. Los déficits comerciales exigen otros ingresos en el balance de cuenta corriente o en el balance de capitales. La afluencia de inversión extranjera directa puede compensar el déficit comercial, pero va a generar rentas que se escapan después del país.


Un ligero resfriado en China se convierte en pulmonía en América del Sur, aunque uno pueda pensar que la demanda de materias primas que no se reciclan (como los combustibles fósiles) o que se reciclan sólo en parte (como los metales) tenderá a ser firme, incluso sin crecimiento económico mundial. Si el mundo hoy quema 90 millones de barriles, mañana va a quemar otros 90 millones, un poco más o un poco menos. La energía no se recicla. La demanda se mantiene, pero los costos económicos, sociales y ambientales de la extracción son crecientes al disminuir la ley de los minerales metálicos y extraer petróleo o gas de lugares más recónditos, como sucede también en la extracción de madera, soya, palma de aceite. Al mismo tiempo, con ofertas abundantes, los precios pueden bajar mucho a causa de pequeñas oscilaciones en las coyunturas de los países importadores.


Así pues, las críticas de los post extractivistas sudamericanos (Maristella Svampa, Eduardo Gudynas, Alberto Acosta) tienen doble fundamento económico. La exportación de materias primas agota los recursos naturales, produce contaminación y causa conflictos con las poblaciones locales, envileciendo a los gobiernos que usan la represión como método para la extracción, como el presidente Correa, en Intag, Ecuador, en estas semanas, olvidándose ya del Buen Vivir o Sumak Kawsay. Y por otro lado, los precios de esas cuantiosas exportaciones son baratos en relación con las importaciones. Se exporta mucho y sin embargo no se cubre el costo de la importación. De ahí un nuevo camino por la ruta del endeudamiento.



*ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

martes, 1 de julio de 2014

Nuestro ogro filantrópico


Por José Natanson
Le Monde Diplomatique, Argentina

No es posible, en sociedades complejas como las nuestras, identificar un solo gran problema: la vida contemporánea, enmarañada por naturaleza, está atravesada por miles de cuestiones irresueltas. Sin embargo, con la distancia que da el tiempo es posible aislar, en cada momento histórico, un problema que por su gravedad opaca al resto y alrededor del cual gira el debate público, y que una vez solucionado deja su lugar a otro, no menos acuciante. Si en los 80 era la recuperación de la democracia y la consolidación de instituciones políticas estables, si en los 90 la preocupación pasaba por reducir la inflación y construir una moneda duradera, y si al comienzo del nuevo siglo, cuando la izquierda comenzó a expandirse como una mancha de aceite por la región, la atención estaba enfocada en la dimensión social, mi tesis para América Latina –formulada con cautela pues se trata de una tendencia incipiente– es que el problema central hoy radica en la provisión de servicios públicos urbanos.

El estudio del Latinobarómetro, que todos los años releva las principales preocupaciones de la región, viene registrando un aumento de la insatisfacción con los servicios públicos, comenzando por el más básico de todos: la seguridad. En efecto, el análisis de la serie histórica demuestra que antes del giro a la izquierda, en 2002/2003, el ranking estaba encabezado por el desempleo (29 por ciento) y que últimamente ha sido superado por la inseguridad (24 por ciento). Quitando las cuestiones estrictamente económicas, los latinoamericanos no creen que los principales problemas sean el autoritarismo (como seguramente hubieran señalado en los 80) ni la corrupción (como podría suponerse de la lectura de la prensa) sino la delincuencia, la educación, la salud y –gran novedad– el transporte (1).

Este malestar difuso se complementa con la evidencia, ésta sí bien concreta, en el sentido de una multiplicación de estallidos ciudadanos, entre los que sobresalen las marchas de los estudiantes chilenos de 2010/2012, las manifestaciones convocadas el año pasado en Brasil en rechazo al aumento de la tarifa de transporte y los reclamos masivos contra la inseguridad concretados en prácticamente todos los países de la región, incluyendo desde luego a Argentina. Las quejas por la ineficiencia de los servicios de salud llevaron a algunos países, como Venezuela y Brasil, a recurrir a médicos cubanos. Pero más allá de cada caso y excluyendo de la lista a los episodios recientes de Venezuela, que por su escalada ultraviolenta y el tipo de régimen merecen un tratamiento aparte, y quitando también los reclamos contra diferentes actividades extractivas, sobre todo en países que experimentan auges mineros como Perú, que también exigen una consideración especial, no parece exagerado afirmar que estamos ante una nueva “onda larga” de conflictividad, diferente a la beligerancia social que marcó el fin del ciclo neoliberal, más dispersa y carente de articulación política y centrada esta vez en los servicios públicos.

Motivos

Una primera causa posible reside en los éxitos de los procesos de inclusión impulsados por los gobiernos de izquierda, que al elevar el piso de la expectativa social atenuaron la urgencia de los reclamos básicos de alimentación y empleo y potenciaron nuevas demandas. El transporte, por citar sólo un caso, no será lógicamente motivo de preocupación si una persona se encuentra desempleada, pero empieza a tornarse insoportable si tiene que trasladarse todos los días al centro de una ciudad de quince millones de habitantes, en hora pico y en un tren construido antes de la Segunda Guerra Mundial. Del mismo modo, las políticas sociales con contraprestación, como el Bolsa Familia brasilero o la Asignación Universal argentina, incrementaron la presión sobre los sistemas de educación y de salud, que prácticamente de un día para el otro se vieron obligados a atender a un sector de la población antes excluido. La clase media latinoamericana, que según datos del Banco Mundial se expandió un 50 por ciento en la última década (2), exige nuevas respuestas que, consecuencia de esta “crisis de crecimiento”, ya no pasan tanto por la vitalidad de la demanda social como por la capacidad del Estado para satisfacerla. En la rústica expresión de esas almas simples que son los economistas, un problema por el lado de la oferta.

En este sentido, hay que señalar que los reclamos recientes no se sitúan necesariamente en los países más pobres de la región ni en las zonas más castigadas o alejadas de los centros nacionales, sino en las grandes metrópolis. El caso brasilero es interesante: la protesta contra el aumento de la tarifa del transporte, a la que luego se sumaron otras demandas, comenzó en San Pablo y no en, digamos, Recife o Fortaleza (el altísimo nivel de adhesión con que cuenta el gobierno del PT en el nordeste brasilero probablemente contuvo los reclamos en la zona más pobre del país, lo que abre un campo de comparación sugerente con realidades aparentemente muy distintas, como la boliviana: se trata en ambos casos de liderazgos de fuerte identificación popular –Lula y Evo– que supieron combinar la inclusión simbólica del “gobierna uno de nosotros” con la inclusión material de las políticas de transferencia de renta, en el marco de una macroeconomía que, a diferencia de Venezuela o Argentina, fue manejada con mano de hierro ortodoxa; en otras palabras, el piso del cual partieron, la miseria medieval del nordeste brasilero o del altiplano boliviano, era tan bajo que habilitó un modelo en cierto modo “más fácil” que el de los países con tradición de clase media).

Pero no nos desviemos. Lo que quiero plantear aquí es que la ola de manifestaciones en rechazo a la decepcionante performance de los servicios públicos no se origina en las clases más bajas ni en las zonas más atrasadas sino en los sectores medios o medios-bajos de las ciudades modernas, lo que remite a su vez a la tesis de la “trampa del desarrollo medio”: la idea de que es posible superar el atraso secular (altiplánico o nordestino o, digamos, chino), pero que es mucho más difícil pegar el salto que separa los estadios intermedios de desarrollo de las puertas doradas del Primer Mundo.

En una mirada más cotidiana, los reclamos se explican por un doloroso contraste: por un lado, las condiciones de vida de los latinoamericanos han mejorado notablemente como resultado de la reducción del desempleo y el acceso a bienes de consumo, incluyendo bienes de consumo durable como electrodomésticos, a lo que habría que sumar un aspecto inmaterial pero que también forma parte de los avances de estos años: la mejora de la convivencia entre varones y mujeres y la mayor tolerancia a la diversidad habilitada por las políticas de género, salud reproductiva y protección de las minorías sexuales. Y, frente a estos progresos, las deficiencias del sistema de salud, la baja calidad de la educación pública, el caos del transporte y la posibilidad para nada incierta de ser acuchillado a la vuelta de la esquina. En otras palabras, la idea es que mejoró la calidad de vida de las personas dentro de su casa pero no fuera de ella.

Detrás de esta realidad se esconde un problema cuyo origen puede remontarse a los inicios de la Revolución Industrial: el desajuste entre el proceso de crecimiento económico (asociado a la expansión industrial) y el de urbanización (entendido no sólo como la migración del campo a la metrópoli sino como la “construcción de ciudad” en sentido amplio), cuyo reflejo literario más famoso son las desoladoras páginas finales de Tiempos difíciles (3). La inédita etapa de crecimiento económico y aumento del consumo que atraviesa América Latina después del estancamiento desindustrializante de los 90 está haciendo colapsar los servicios públicos y pone en riesgo la sustentabilidad urbana: pareciera que la ciudad, que nació como refugio frente a las inclemencias de la naturaleza y el feudalismo, como un ámbito de convivencia y movilidad social, se hubiera convertido en una amenaza: la sensación, tan angustiante como letal para la construcción del espacio público, de que sólo estamos verdaderamente seguros cuando cerramos la puerta.

Un Leviatán ahí

La edición especial de Le Monde diplomatique que el lector tiene en sus manos desarrolla estas y otras cuestiones desde una mirada que busca enfocar panorámicamente la realidad latinoamericana actual, entre el necesario balance del giro a la izquierda y la urgencia por comprender el desafío –político y geopolítico– de una nueva derecha: edulcorada, enmascarada y presentable, pero derecha al fin. Los textos que integran este número, escritos por periodistas, académicos y analistas de distintos países, abordan los principales temas del debate latinoamericano actual y dejan la impresión de un cierto amesetamiento, que está lejos de marcar el final del ciclo progresista pero que también está lejos de las tal vez desmesuradas expectativas iniciales.

En el centro de todo esto se encuentra, una vez más, el Estado, que como sucede con las madres de las familias numerosas es el nudo donde se concentran todas las demandas, todas las quejas, todas las angustias. En La protesta social en América Latina, el trabajo coordinado por Fernando Calderón que constituye el estudio más exhaustivo sobre las manifestaciones callejeras de la última década (4), se llega a la conclusión de que el 70 por ciento de los conflictos registrados en la región no tienen como eje al sector privado (por ejemplo una empresa) ni a una entidad extra-nacional (el FMI o la Embajada de Estados Unidos) sino a nuestro viejo y castigado Leviatán, ese “ogro filantrópico”, según la afilada expresión de Octavio Paz, que es el principal sujeto de nuestros reclamos pero todavía el único capaz de ofrecer una respuesta.

Notas
1. La información está disponible en www.latinobarometro.org
2. Banco Mundial, “La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina”. En el informe se sostiene que Argentina y Brasil son los países en los que más se expandieron los sectores medios.
3. Charles Dickens, Tiempos difíciles, Alianza Editorial.
4. Fernando Calderón Gutiérrez, La protesta social en América Latina, Cuadernos de Prospectiva Política 1, PNUD-PAPEP-Siglo XXI.

EDICIÓN ESPECIAL: FRACTURAS EN AMÉRICA LATINA

Edición Nro 179 - Mayo de 2014